Pasquale Claudio Locatelli llevaba 21 años huido de la justicia. 21 años en los que hábilmente había logrado burlar la persecución policial a la vez que escalaba posiciones en la Camorra napolitana. Una trayectoria mafiosa que se fue al traste el viernes cuando cometió un error tan burdo como humano: desplazarse hasta al aeropuerto de Barajas para recoger a su hijo.
Allí le esperaba la policía española, que, alertada por las autoridades italianas, se trasladó hasta el aeródromo a ver si pillaba a uno de los capos más buscados.
La dirección general de la policía, que informó ayer del importante arresto, considera a Locatelli el «principal narcotraficante» de la Camorra.
Reclamado tanto por Italia como por Francia, su principal actividad delictiva consistía en ejercer como intermediario entre los grupos colombianos productores de cocaína y las organizaciones de narcotraficantes europeas.
También actuaba como enlace con traficantes de hachís del norte de África.
LA PENA / En Italia, el fugitivo está reclamado por liderar un grupo de narcotraficantes que ha introducido grandes cantidades de estupefacientes a través de una red secundaria ubicada en Nápoles. Por estos hechos Italia solicita una pena máxima de 20 años.
Más Información: El Periodico
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