marzo 5th, 2010 0:00
Sicarios de los cárteles mexicanos están sembrando el terror en los remotos poblados agrícolas fronterizos con Estados Unidos y obligando a los habitantes a huir, mientras los narcotraficantes buscan asegurarse el control de las rutas para el trasiego de droga.
En los últimos episodios violentos, hombres enmascarados y fuertemente armados incendiaron casas, abrieron fuego contra tiendas y negocios y mataron al menos a tres políticos locales en un puñado de pueblos cercanos a Ciudad Juárez, ubicada frente a El Paso, Texas.
Pobladores de la localidad El Porvenir, donde se cultiva algodón y alfalfa, afirman que decenas de personas han muerto este año.
Incluso la policía local huyó y muchos residentes están buscando asilo en Texas, o cruzando la frontera para quedarse con sus familiares, dijeron.
“Aquí todos tenemos miedo. Vemos que hay tantos asesinatos”, dijo una mujer que pidió el anonimato en El Porvenir, que hace frontera con el pueblo texano de Fort Hancock.
El presidente Felipe Calderón se ha enfocado en tratar de frenar a los narcotraficantes, cuya violencia ha ahuyentado a inversionistas y turistas y preocupa a Washington.
El mandatario envió a unos 8,000 soldados y policías federales a Ciudad Juárez y sus alrededores en un intento, hasta ahora infructuoso, por acabar con los cárteles.
Pero el área que rodea la zona manufacturera de la ciudad, conocida como el Valle de Juárez, se está convirtiendo rápidamente en una tierra despoblada, donde las personas están dejando los pueblos pese a la presencia militar.
Fuente: Reuters
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